¿Y qué pasa en el mundo del arte?

¨El arte y el trabajo son intrínsecos, el artista hace. Sus obras son resultado de aprendizaje, largas meditaciones, bocetos, ideas que corrige o tira

, que llevan a una cadena de búsqueda y pruebas que desembocan en una obra, que la final puede ser fallida o exitosa.

Esto es, trabajo. Miguel Ángel les decía a sus asistentes como único consejo estético: Laborare, laborare¨(1). Y el trabajo lleva tiempo.

Y no es necesariamente innovador. La idea detrás de la obra puede ser muy original, pero la técnica, los materiales, la factura no son nuevas, no son rápidas y requieren paciencia y trabajo. Sin embargo, el arte actual está definitivamente influenciado por los mismos valores culturales del desecho: el artista desea un arte rápido, cómodo; el espectador algo nuevo. El autor no hace trabajo. Solo genera un concepto.

¨Objetos de fabricación industrial, desperdicios, piezas de factura mediocre, lo que sea, cualquiera adquiere el estatus de arte con una idea o concepto que lo ampare. El peso intelectual de la obra, su sentido estético y ontológico es un mérito de sus teóricos¨(2). Lo importante es el discurso filosófico detrás del objeto que lo convierte en obra de arte, un discurso filosófico creado por curadores, museógrafos y galeristas.

Así, podemos observar todo tipo de objetos, desde un bloque de concreto, un bolsa de papas fritas cubierta por canutillo y chaquira, una piedra atada a un tronco, una silla de metal con hilo atado en forma de telaraña a su alrededor, una pila de sábanas robadas de hoteles, una camioneta de cuyo interior sale un torrente de plátanos maduros, un tendedero con lienzo teñido con cosméticos, todos cotizados a precios inimaginables y adquiridos por gente cuyo único objetivo es el alarde de riqueza que da pagar por basura, por arte desechable.

El dinero se despilfarra en obras efímeras que no crean acervo para imponer un estatus de valor inexistente. Esto es moda y su sistema de mercadeo y venta funciona igual que en los objetos de consumo.

Regreso al concepto. ¨Producimos arte VIP: video, instalación y performance¨(3). Independientemente del contenido y bajo la premisa que es arte, lo que queda, al final, de cada uno de estos tipos de arte es el registro fotográfico o video.

El performance que un artista realiza en vivo, la instalación que me provoca una reacción, como lo hizo aquella gran rebanada de pastel cuando la vi en sus tres dimensiones, queda solamente en un formato de dos dimensiones, que no era su misión en primer lugar.

Entonces, si el objetivo del artista era provocar una reacción frente a algo real y lo que queda es una memoria fotográfica, la reacción no va a ser la misma y el “arte creado” va a dejar de serlo. El registro se convertirá en un papel desechable tarde o temprano al no cumplir con ninguno de los objetivos para el cual la pieza real fue creada.

En el caso del video, la tecnología cambia a tal velocidad que según especialistas en video y sonido de Estados Unidos, donde se está creando la fonoteca y videoteca más ambiciosa en contenido en el mundo, se perderá una enorme cantidad de registros grabados en tecnologías anteriores que al ser cambiadas de un tipo a otro llegarán a un punto donde la posibilidad de salvar el registro será nula y por tanto será forzosamente desechado. Paradójicamente nuestros avances tecnológicos serán nuestras pérdidas culturales.

¨La moda dicta que todo debe ser nuevo, entonces los artistas también tienen que ser nuevos. Si todas las obras son en esencia iguales, por lo menos la persona es diferente. Vemos desfilar artistas que de un año a otro desaparecen de los catálogos, que su única misión es ofrecer algo con mayor capacidad de shock, más vulgar, etc. El mismo sistema los hace desechables(4)¨.

Otro punto importante es la experimentación que el autor plástico hace con los materiales. Esto no es nuevo, autores han experimentado desde hace siglos y de ahí han descubierto materiales y técnicas que funcionan, que perduran. El homo sapiens experimentó con los colorantes naturales de plantas y minerales; el temple al huevo mezclado con pigmentos fue altamente utilizado en la Edad Media aunque su origen parece encontrarse antes de Cristo. Se sabe que Leonardo Da Vinci experimentaba constantemente mezclando materiales y alguna de sus obras se perdió precisamente por esa experimentación. Pintura mal preparada que nunca secó y comenzó a escurrirse. Este es el caso del encargo a Leonardo y a Miguel Ángel que se les hizo para pintar una batalla célebre ganada por los Médici. Leonardo, la batalla de Anghiari y Miguel Ángel, la de Cascina. Leonardo no estaba acostumbrado a la técnica de la pintura al fresco, ya que generalmente pintaba al óleo sobre caballete. Decidió usar una técnica que requería mucho calor para que la pintura se pegara en la pared, propuesta por Plinio el Viejo, pero resultó un desastre. Cuando los colores se mezclaron al no secar totalmente, Leonardo abandonó el proyecto, convirtiéndolo en desechable.

Hoy en día, el autor plástico experimenta con todo lo que tiene al alcance de su mano, pero a diferencia del artista de siglos anteriores, el cual tomaba el tiempo para analizar el resultado de su experimentación, el artista actual quiere llegar a resultados rápidos, innovadores, que llamen la atención. Por tanto no se toma el tiempo de estudiar las reacciones de los elementos al juntarlos, de hecho, no le interesa estudiarlos, punto. Por ejemplo, la obra la puede realizar sobre periódico, soporte no preparado para perdurar. O utilizar productos de desecho, que sin un tratamiento adecuado, se degradarán paulatinamente, se oxidarán, se romperán al resecarse, se despegarán de la obra.

Jackson Pollock fue uno de los artistas que utilizó acrílicos cuando estos eran nuevos. 50 años después de creadas, algunas de sus obras se están desintegrando, aseguran algunos expertos; otros dicen que el problema es el limpiar las obras por ser el acrílico su técnica. Coleccionistas han pagado millones de dólares por ellas, obras que quizá no lleguen a durar cien años si no son manejadas correctamente.

Esto no implica que el acrílico, sea un material inadecuado, sino que hay calidades de materiales. En los años 60’s Pollock pintaba con acrílicos salidos de una lata que seguramente estaban diseñados para pintar casas. Cuando uno compra una lata de pintura acrílica para pintar sus paredes y el vendedor le asegura que tiene una duración de 5 o 10 años, está uno comprando un producto de gran calidad justo para lo que fue hecho. Pero si un autor plástico, utiliza el mismo producto para una obra que quiere perdure, se está equivocando de material. Creará en esencia, una obra desechable, ya sea porque se desintegre o el color, el pigmento, desaparezca.

Lo mismo puede suceder con materiales como el óleo. Aunque ha permanecido como la técnica por excelencia dentro de la pintura, si no se maneja adecuadamente, es de mala calidad o la obra es expuesta a condiciones inadecuadas, por supuesto que esta, con todo su mérito llegará a convertirse en un producto de desecho.

Es responsabilidad del artista el utilizar los materiales adecuados para crear una obra perdurable, no un elemento descartable.

(1, 2, 3 y 4)  extractos de artículos del blog de Avelina Lésper.

Planeta Desechable

Planeta Desechable es el título de mi última exposición. Está concebida como un cuento, una especie de fábula, aunque a diferencia de ésta, los personajes no son animales que hablan, sino humanos disfrazados tras antifaces. Sería correcto el llamarla “apólogo pictórico”.

La serie refleja el comportamiento de los seres humanos para con nuestro planeta. De alguna forma todos somos responsables del cambio y deterioro de nuestro hábitat. Todos somos depredadores anónimos. De ahí que los personajes estén escondidos detrás de una máscara. El calentamiento global, la generación de basura y contaminantes, la construcción sin fin en áreas reservadas originalmente como naturales, el poco respeto a la naturaleza y el uso irrestricto de los recursos naturales, entre muchos otros, hacen que nuestro planeta parezca “desechable”. La primera imagen es un paisaje idílico pero a la vez real. Y le pregunto al espectador : planeta….desechable?

El escoger un personaje como el arlequín, con su gorro de bufón, permite el darle un tono lúdico a la obra. Este tipo de personaje, en general, tiene un aura de misterio, de travesura malévola y juguetona. Algunos de los personajes del planeta son entes responsables que tratan de conservar su hábitat. Sin embargo, hay otros, que irresponsablemente siguen jugando con la naturaleza, como reflejo en el título de la obra “Lo bailado nadie me lo quita”.

En mi cuento, los personajes son capaces de escaparse a nuevos mundos, nuevos planetas que les ofrezcan aquello que estamos destruyendo en el actual. Planean la fuga y para llevarla a cabo utilizan embarcaciones de velas como carabelas y goletas. El por qué de esta figura es bastante obvio. Entre el siglo XVI y el XIX los grandes descubridores de tierras nuevas de la historia hicieron viajes alrededor del mundo en este tipo de embarcaciones . Pero la fuga no es real, no tenemos un lugar alternativo al cual escapar.

La fuga simplemente representa el escape, la liberación de estructuras y comportamientos dañinos, el dejarlos atrás y buscar un futuro prometedor. La historia concluye con el regreso al mismo lugar donde empezamos, justamente porque no nos podemos ir del mismo, pero sí lo podemos tratar de conservar.

“Planeta….desechable?”, “Depredador Anónimo”, “Mundo Frágil”, “Daño Irreversible”, “Úsese y Tírese”, “Equilibrio en Juego”, “Calentamiento Global”, “Especie en Extinción”, “En Busca de un Nuevo Mundo”, son algunos de los títulos de esta colección que nos deja pensando sobre el daño que causamos y las consecuencias que dejamos a las siguientes generaciones.

Y tú, ¿qué haces por el Planeta?

“El auténtico conservacionista es alguien que sabe que el mundo no es una herencia de sus padres, sino un préstamo de sus hijos” John James Audubon, pintor, ornitólogo y naturalista estadounidense, quien a la vez se inspiró de las tribus nativas americanas. Ustedes, estudiantes de ingeniería química, biología, diseño, etc. , pueden tener un papel sobresaliente en nuestro mundo desechable. Al aprender cómo comunicar sus ideas, ser creativos, y concientizar la necesidad de reorientar nuestros valores, podrán ayudar a crear nuevas estructuras de pensamiento y comportamiento distintas a las actuales. Reorientar el estilo de vida que llevamos, en cuanto al tipo y cantidad de productos que adquirimos y consumimos, dónde y cómo construimos y sobre todo el regresar al valor del respeto por la naturaleza, valor inherente de nuestros antepasados en distintas culturas a través del mundo.

Se dice que la naturaleza es sabia. El planeta ha atravesado por muchos cambios a través de millones de años. Entre los cambios más importantes tenemos la extinción de especies no necesarias dentro de la cadena evolutiva. Vayámonos con cuidado….pues la Naturaleza, en su gran sapiencia, puede decidir en un futuro próximo que nuestra especie hace más daño que bien al planeta…

* (1, 2, 3 y 4) Extractos del blog de Avelina Lésper.

Beatriz Eugenia Hernández Pizarro