Lavinia Fontana pintaba mientras su marido cuidaba a los hijos. Durante el Renacimiento la ciudad de Boloña mostraba una excepcional actitud progresiva hacia las mujeres. Su universidad aceptada estudiantes mujeres desde el siglo trece.

Esta atmósfera de cultura y refinamiento permitió que las mujeres estudiaran diversas disciplinas. Tal es el caso de 23 mujeres artistas de las que se tiene registro activas en los siglos 16 y 17. Lavinia Fontana (1552-1614) no solo estuvo activa sino logró gran fama a través de Europa. En una época donde a las mujeres artistas estaban limitadas a pintar naturalezas muertas y retratos de pequeños formatos, Lavinia Fontana expandió las temáticas de sus obras al trabajar por encargo obras religiosas y mitológicas de gran formato. Elaboró retratos de composición compleja al incluir varias figuras e incluso pintó desnudos masculinos y femeninos, algo inédito para su época.

Hija del célebre pintor manierista Próspero Fontana, de su padre aprendió las técnicas de pintura. Vivió en un ambiente inusualmente estimulante con acceso a obras de grandes pintores desde Rafael a Parmigianino. Admiradora de la obra de Sofonisba Anguissola, en su producción se puede ver la influencia de la pintora de Cremona. Fue desarrollando un estilo propio semejante al estilo de Ludovico Caracci, con colores fuertes y brillantes característicos de la escuela veneciana. También fue influenciada por Antonio Correggio y Scipione Pulzone. Su obra es rica en detalle, de ropajes y joyas con una factura nítida, precisa; sus personajes siempre están haciendo algo, no solo posando para su retrato. Se convirtió en la pintora oficial de la corte papal de Clemente VIII y fue elegida a formar parte de la Academia Romana.

En 1577 Lavinia con 25 años, se casó con Gian Paolo Zappi, un pintor que había estudiado con su padre. Ya casados ambos ayudaban en el taller de Próspero. Lavinia y Gian Paolo tuvieron 11 hijos. En lo que es un hecho poco común en los 1500´s, reversaron sus roles. Gian Paolo abandonó su carrera artística para dedicarse a las labores hogareñas y cuidado de los 11 hijos.Así mismo se dedicó a pintar los fondos de los lienzos que Lavinia utilizaba y preparó sus marcos. Lavinia no soltó los pinceles ya que ella sustentaba a la familia y con esto lograron amasar una gran fortuna.

Un matrimonio exitoso con ideas modernas, sin duda.

Fuentes: InvestigArt

Women Artists, an illustrated history; Nancy G. Heller