-¿Qué pasa en el mundo del arte cuando una casa de subastas organiza su propio departamento forense ofreciendo una infinidad de pruebas científicas para ofrecerle al coleccionista– quien está gastando cientos, miles o millones de dólares - la seguridad de adquirir una obra maestra? El mundo del arte entra en pánico. Significa que hay la posibilidad de adquirir una obra falsa. - (Jonathan Jones on Art, The Guardian, 15/02/2017)

Según Denis Dutton (Dutton, Denis, ed., The Forger’s Art: Forgery and the Philosophy of Art) en un mundo donde se alimenta la ambición, el orgullo y la codicia, no es sorprendente que el mundo del arte se comporte de la misma forma. Los artistas y galeristas o corredores de arte buscan el reconocimiento y la riqueza inmediata; los coleccionistas invierten más por el potencial económico que una obra ofrece que por su valor estético intrínseco.

En este contexto no es sorprendente que aparezcan falsificadores.

Una falsificación es una obra presentada a un comprador o espectador con el simple propósito de engañar. Usualmente un falsificador pinta una obra “en el estilo de” un artista famoso ya que si pintara una copia de alguna obra es casi prácticamente imposible venderla a un coleccionista informado.

El Renacimiento enfatizó la individualidad y la importancia de lo terrenal sobre lo divino. Anteriormente las obras no se firmaban, pero en el Renacimiento cada vez fue más común que los artistas firmaran sus obras y que los compradores quisieran piezas originales de artistas reconocidos.

Una obra de arte es valorada principalmente ya sea por su calidad estética, por su autor y época en la que fue pintada y por su procedencia (historial sobre quién ha poseído la obra). Estos factores se vuelven clave para un falsificador.

Uno pensaría que la única razón por la cual el falsificador haría una obra falsa es por la enorme cantidad de dinero que esta le provee, sin embargo durante los siglos XX y XXI algunos falsificadores han expresado una justificación moral para hacerlo. Algunos de ellos, han querido revelarle al mundo lo rapaz y corrupto que puede ser el mundo del arte . Otros lo han hecho por venganza al haber tenido carreras prometedoras que cayeron por realizar obra “anticuada” para su época o por no recibir el reconocimiento a su obra al ser considerados derivativos de otros autores famosos. Por tanto algunos de ellos se ven como artistas que pertenecen a otra época, se insertan en ella y producen obras falsas acordes. Algunos de estos falsificadores son tan inteligentes en su forma de engañar no solo pintando una obra plausible de algún autor famoso o no tan famoso, sino también armando todo un historial sobre la obra.

¿Cuántas obras en museos o en colecciones privadas serán falsas? Es algo muy difícil de determinar. En el Renacimiento era común que los ayudantes de un gran maestro copiaran sus obras como aprendizaje. Coleccionistas de hace siglos pedían copias de las mismas obras que poseían para colgarlas en sus distintas residencias o para regalarlas. Estas copias no eran pintadas por el gran maestro. Si un museo o galería tiene duda sobre la mano que pintó alguna obra que semeja al estilo de un gran maestro la atribuye al “taller o círculo de…” aunque previamente haya sido catalogada como la obra del gran maestro en cuestión. Estas atribuciones previas entran dentro de la categoría de “falsas”. No sabemos si en su momento se hicieron como copias genuinas o como verdaderas falsificaciones con dolo.

Varias colecciones privadas e incluso museos han sufrido de la astucia de los falsificadores a través de los siglos.

Desde Miguel Ángel Buonarroti quien en 1496 esculpió un cupido durmiente que enterró para hacerlo pasar como una antigüedad hasta Hans Van Meegeren quien engañó a los nazis con sus Vermeer falsos, Wolfgang Beltracchi quien afirma ser uno de los pintores más exhibidos en el mundo pues no ha revelado cuántas obras exhibidas realmente son suyas o Ken Perenyi quien comenta que si cualquiera de los autores falsificados estuvieran vivos le darían las gracias por considerarlos y apreciar su obra.