¿Cómo compras una obra de arte que no ha sido terminada todavía? Al buen estilo de Don Vito Corleone - haces una oferta que no se puede rechazar.

Esto es justo lo que sucedió cuando el Museo del Belvedere en Viena, Austria, ofreció 25,000 coronas, aproximadamente $240,000 dólares de hoy, para adquirir “El beso” de Gustav Klimt cuando la Galería Austriaca mostró la obra en 1908 a la que le faltaban sus últimos toques .

El Belvedere obtuvo la obra en un magnífico precio pues si hoy decidiera venderla, evento que no sucedería ya que es considerada un tesoro nacional austriaco, alcanzaría niveles récord. Otra obra por el gran autor, “Adele Bloch – Bauer”, fue vendida por 135 millones de dólares en el 2006.

Curiosamente la obra más famosa de Klimt la pintó justo después de haber sido fuertemente criticado por su tríptico en los techos de la Universidad de Viena, obra considerada “pornográfica y de exceso de perversión” por su interpretación de desnudos de Filosofía, Medicina y Jurisprudencia .

Klimt estaba en un momento bajo de su carrera, dudando de su misma obra. En una carta escribió “o estoy demasiado viejo, o nervioso, o estúpido – algo anda mal”. “El beso” es una mezcla de estilos que combina los principios de diseño del arte japonés, inspiración de mosaicos Bizantinos, el arte medieval sobre tabla y el Jugendstil, movimiento Art Nouveau en Viena.

A diferencia de la obra producida por Klimt hasta el momento centrada en la figura femenina, “El beso” nos muestra una figura masculina, seguramente un autorretrato de Klimt y su pareja del momento, Emile Flöge, de acuerdo a la interpretación de algunos historiadores de arte. La obra es enorme, mide 1.80 metros por 1.80 metros, un cuadrado perfecto.

Klimt utilizó la hoja de oro en esta obra evocando el arte religioso medieval. La utilización de hoja de oro para celebrar los placeres carnales y la sensualidad fue considerado profano.

“El beso” marca la culminación de la fase en el arte de Gustav Klimt en su búsqueda por el contraste entre lo naturalista, los pasajes de piel pintados meticulosamente y el enfoque plano, decorativo.

A cien años de crear “El beso”, su tamaño y formato cuadrado, los destellos de oro, la sensualidad y ternura que proyecta, su factura impecable, sin duda celebramos una verdadera obra de arte que fascina e impacta.

Beatriz Eugenia