El mejor amigo del hombre ha sido un tema recurrente en el arte a través de los siglos. Ya sea como símbolos de protección, lealtad, amor incondicional y compañerismo, los perros han formado parte de nuestra larga y colorida historia visual.

A lo largo de la historia del arte hay hermosas representaciones de perros en todo el mundo: pinturas rupestres, grabados orientales, estatuas de perros en el antiguo Egipto, plasmados con miembros de la aristocracia, autorretratos con creativos famosos e inmortalizados como globos.

En Pompeya existe un mosaico de perro en el muro de la casa del poeta trágico con la leyenda “cuidado con el perro”.

La Edad Media nos muestra perros ilustrados en escenas de caza simbolizando su valentía, agresividad y afinidad con el hombre. Los perros también están plasmados en las pinturas de parejas casadas como símbolos de fidelidad. Tal es el caso de la famosa pintura del “Matrimonio Arnolfini” de Jan Van Eyck de 1434. Es también durante la Edad Media cuando perros y gatos comienzan a ser tratados como mascotas tal como los conocemos hoy, permitiéndoles vivir en familia. Las obras del Medioevo que muestran a estas mascotas con sus dueños representan la riqueza y la posición social de la familia, pues solo podían darse el lujo de una mascota aquellos cuya posición social se los permitía ya que era una boca más que alimentar.

Los perros son conocidos por la compañía que nos brindan, y es un rasgo que está bien documentado en el arte del Renacimiento. Estos son inmortalizados en las obras por encargo de la realeza al lado de sus dueños o en el regazo de damas de sociedad, como objetos de afecto.

No es sino hasta mediados de los 1800´s con la revolución industrial y una creciente clase media, que un grupo mayor de gente puede permitirse una mascota. Los retratos por encargo acompañados por su perro también se convirtieron en una práctica popular, ya no solo de la aristocracia. Fue tal el furor por las mascotas que muchas de ellas tenían su propio retrato pintado.

Una de las colecciones de pinturas más conocidas con perros prominentes es “Perros jugando al póquer”, obra del pintor estadounidense Cassius Marcellus Coolidge. Su primera obra de esta serie fue realizada en 1894 seguida por 15 obras al óleo encargadas para una campaña publicitaria de cigarros en 1903. En los siglos XX y XXI los perros han sido plasmados desde el realismo hasta la abstracción. Artistas como Andrew Wyeth, Pablo Picasso, Joan Miró, Salvador Dalí o David Hockney también han sido seducidos por estos maravillosos compañeros de 4 patas. Cuando se trata de obras contemporáneas, Jeff Koons ha creado algunas de las obras de arte para perros más famosas como “Perro de globo”, simulando un perrito hecho con globos como los que hacen los payasos en las fiestas o “Cachorro”, escultura de más de trece metros de altura, realizada con flores.

No es de extrañar que los perros sean personajes recurrentes a lo largo de la historia del arte. Son nuestros compañeros, parte importante de nuestras vidas. Continúan siendo una fuente inagotable de inspiración, una especie de musa artística pues representan un ejemplo de humanidad, de civilización, de imagen de lo bueno en esta vida.