Elisabeth Thompson, Lady Butler es una de estas artistas a la que no le dio miedo el incursionar en el ámbito del artista masculino. Ella decidió desarrollarse dentro del género de la pintura histórica, no solo reservado a los grandes maestros de pinceladas perfectas y técnica sublime, sino también territorio exclusivo del género masculino.

Como lo he mencionado en otras cápsulas, las mujeres artistas podían aspirar a pintar naturalezas muertas o retratos ya que se les consideraba menos hábiles con el pincel, suponiendo que no serían capaces de realizar obras de gran magnitud como lo requería el género de la pintura histórica. No era usual incluirlas en las reputadas academias de arte europeas ni eran consideradas para exhibir en los salones de la misma forma que incluían la obra de hombres artistas.

Lady Butler nació en Suiza en 1846. Estudió arte en Italia, Francia y en Inglaterra. Tanto Elisabeth como su hermana, la poeta Alice Meynell, fueron educadas de forma inusual, ya que su padre se empeñó en que persiguieran sus propias carreras y les dio las armas para ello.

En 1873 debutó en la Real Academia de Londres, pero su obra ' Missing ' (“Desaparecido”), una escena imaginaria de las secuelas de una batalla de la guerra franco-prusiana, fue colgada muy alto, difícil de apreciar. Sin embargo su obra captó la mirada de un espectador, un industrial británico, Mr. Charles Galloway quien le encargó la obra que exhibiría el siguiente año en la Real Academia y que la llevaría a la fama de un día para otro.

‘Calling the roll after an engagement, Crimea’ (‘Pasando lista tras la batalla, Crimea’) popularmente conocida como ‘The Roll Call’ representa la revista de los soldados tras un enfrentamiento en la guerra de Crimea. John Ruskin, crítico de arte cuya opinión podía crear o destruir la reputación de un artista escribió en sus memorias en 1975:

´Nunca me he acercado a una obra pictórica con más prejuicios que los que tenía en contra de la señorita Thompson; en parte porque siempre he dicho que ninguna mujer podía pintar; y, en segundo lugar, porque pensé que no debía ser buena en absoluto la obra por la que el público había hecho tanto alboroto. Pero esto es el trabajo de una amazona; no hay duda de ello, y la primera obra prerrafaelita de batalla que hemos tenido; -profundamente interesante, y mostrando todo tipo de habilidades ilustrativas y realistas…solo me queda arrodillarme sobre el maíz pisoteado ante esta Pallas Atenea de Pall Mall´.

Lady Butler nunca estuvo presente en ninguna batalla, pero para mantener la veracidad en sus obras recreaba escenas plausibles de batallas donde pelotones de soldados contratados vestían los uniformes adecuados y hasta se disparaban cañones. Llegó hasta comprar un campo de maíz para que decenas de caballos lo pisotearan para simular el efecto una vez pasado el combate. Se dice que pudo haber utilizado fotografías como herramientas adicionales para sus obras. Muchos autores han comparado su elaborado proceso de preparación para sus obras pictóricas al proceso de un director de cine.

La obra fue comprada por la reina Victoria y sigue formando parte de la colección del palacio de Buckingham.

Sus obras consideradas como verdaderas y válidas imágenes de los acontecimientos que retrataron, son ahora elocuentes relatos de cómo la era victoriana se veía a sí misma: imágenes que alimentaban un insaciable apetito popular por la gloria nacional y el apoyo a sus héroes militares. La gran virtud de sus obras es que no solo relataban acontecimientos, sino el sufrimiento de los soldados.

Lady Butler pintó su última obra a los 80 años de edad y está basada en la primera guerra mundial.