Wolfgang Beltracchi (Wolfgang Fischer) puede ser considerado el falsificador más exitoso de todos los tiempos. Con una carrera en el arte de más de 40 años, sus obras han encontrado lugar en museos y colecciones privadas al ser las mejores falsificaciones de autores famosos que se hayan hecho.

Abiertamente declara “Soy el mejor falsificador del mundo. No todos los autores pueden copiar a todos los artistas. Yo puedo copiar a cualquiera”.

Beltracchi tenía como objetivo el “meterse” en la mente del artista que estaba copiando para realizar una obra que podría atribuirse al mismo. Sus obras eran todas originales pero bien podrían haber salido de la mano del artista que estuviera falsificando.

Su padre, un pintor de iglesias, le inculca el amor por la pintura flamenca del siglo XVII y la técnica de los “grandes maestros”. En 1966 con 14 años copia a Picasso; a los 17 al ser expulsado de la escuela donde estudiaba se inscribe en una escuela de arte. A los pocos años se marcha a recorrer Europa, viviendo de vender pequeñas obras donde paraba con su Harley-Davidson.

En 1993 se casa con Helene Beltracchi, de la que toma el apellido. Juntos, idean un elaborado plan para engañar al mercado del arte. Cuidan todos los detalles. Compran cuadros de los años veinte a los que Beltracchi retira la pintura y trabaja encima con colores hechos a la manera antigua y con los pigmentos apropiados. Ella vende las obras a compradores incautos y más adelante a importantes casas de subastas. Cuando empiezan a surgir las preguntas sobre la procedencia de las obras, Helene dice que son herencia de su familia. Pero después de múltiples consultas sobre los orígenes de los cuadros, la pareja saca fotografías de Helene disfrazada como si fuese su abuela frente a las pinturas falsificadas. Las fotografías son reveladas en papel de los años treinta para que hacerlas totalmente creíbles. Inventan que provienen de la colección Jägers, abuelo de Helene, supuestamente comprada al galerista judío Alfred Flechtheim.

Incluso los nombres de las falsificaciones coinciden con algunos de cuadros desaparecidos.

En 2008 la fortuna de los Beltracchi cambia. La obra “Cuadro rojo con caballos” supuestamente pintada por el expresionista alemán Heinrich Campendock es vendida en subasta. La compañía que la compra manda analizar la obra, ya que la casa de subastas no le ha dado un certificado de autenticidad.

El Dr. Nicholas Eastaugh, experto británico en el análisis científico de obras pictóricas, encuentra una discrepancia en los materiales utilizados en la pintura. La obra supuestamente ha sido creada en 1915 pero el pigmento blanco de titanio encontrado en ella ha sido creado hasta 1921. Wolfgang y Helene Beltracchi son condenados a prisión, él por 6 años, ella por 4.

Beltracchi admite haber falsificado cientos de pinturas, muchas de ellas todavía colgadas en museos y en colecciones privadas. Hoy en día pinta bajo su propia firma y su obra alcanza precios muy altos. Cuando se le pregunta si hay algo de lo que se arrepiente en su carrera criminal contesta “Nunca, nunca volvería a usar el blanco de titanio”

Beatriz Eugenia