Sin duda todos hemos paseado por algún museo y hemos observado obras que no fueron terminadas por sus autores. ¿Por qué nos atrae una obra de arte inacabada? ¿Vale la pena terminarla siguiendo el supuesto plan del artista? Como espectadores ¿preferimos examinar la obra incompleta y admirarla tal cual lo haríamos con una ruina?

Todos los artistas tenemos algo incompleto recargado contra alguno de los muros de nuestros talleres, una obra que nunca funcionó y por tanto fue abandonada. Toma valor destruir estas obras. Se les deja ahí siempre con la esperanza de modificarlas en algún futuro o que algún espectador las admire en su estado de hibernación.

Según Kelly Baum, curadora de la exposición “Unfinished, thoughts left visible” (“Inacabadas, pensamientos a la vista”- 2016) del Museo Metropolitano de Nueva York, “una obra inacabada es como una radiografía que nos permite ver más allá de la superficie de la misma: versiones previas, bocetos preparatorios, la arquitectura yaciente disfrazada y suprimida. Esto da una visión profunda al proceso creativo”.

Podemos hacer una división de los tipos de obras no terminadas: La primera categoría incluye pinturas y esculturas que por alguna razón nunca fueron terminadas. La segunda categoría incluye aquellas obras que parecen inacabadas pero cuyos autores las han dejado en ese estado con toda intención.

Pensemos en el primer grupo. ¿Qué motivos pueden llevar a un artista a dejar una obra incompleta?: ¿se le acabó la inspiración?, ¿dejó de recibir el pago de la obra por encargo?,¿se aburrió, se desencantó de la obra o se frustró por no llegar al resultado esperado?, ¿se murió antes de acabarla?, ¿se murió el modelo?

Detrás de cada obra hay una historia y esto es especialmente verdadero cuando se refiere uno a una obra incompleta. Tal es el caso de “Tratado de París” de Benjamín West donde los ingleses sentados a la mesa de negociaciones con los americanos recién independizados, no quisieron ser retratados al ser ellos los perdedores de las colonias; “La adoración de los magos” de Leonardo DaVinci quien por su gran cantidad de proyectos en distintas áreas perdía el interés rápidamente para completar sus obras adicional a que cuando realizaba esta obra, Ludovico el Moro, Duque de Milán le encargó “La última cena”; “El entierro” de Miguel Ángel encargado por la iglesia de San Agustín en Roma y cuyo anticipo Miguel Ángel regresó pues decidió ir a Florencia donde le fue encargado el “David”; “Victory Boogie Woogie” de Piet Mondrian quien murió de neumonía antes de poder terminar la obra; “Oscar-el retrato interrumpido” de Natalie Holland, quien estaba pintando a Oscar Pistorius justo cuando fue acusado del asesinato de su novia; “El retrato inacabado” de Elizabeth Shoumatoff donde retrataba a Franklin D. Roosevelt a quien le dio un fuerte dolor de cabeza mientras posaba y moría unas cuantas horas después.

El segundo grupo muestra la decisión consciente del artista a dejar la obra sin terminar. En una ocasión se le preguntó a Rembrandt por qué sus obras se veían terminadas a medias a lo que este respondió que “una obra estaba terminada cuando el artista había llegado a su objetivo”.

El estilo inacabado fuerza al espectador a involucrarse con la obra. Una obra que parece incompleta le exige al espectador utilizar su creatividad e imaginación porque literalmente tiene que completar los huecos.

El siglo XX abrió enormes posibilidades conforme fueron cambiando los estilos artísticos. Fue entonces cuando el artista les quitó a los críticos de arte el poder para decidir cuando una obra estaba terminada y lo decidió por sí mismo. En los salones del siglo XIX los críticos se tomaban la libertad de indicar cuando una obra estaba no solo terminada sino pintada según los cánones del arte. Los impresionistas fueron criticados por plasmar obras incompletas, simples bocetos según los críticos, cuando en realidad ellos estaban cambiando las reglas de cómo pintar.

A través de los siglos a los artistas se les ha preguntado cuándo saben que una obra está terminada. Quizá la respuesta más original ha sido la de Andy Warhol: “está terminada cuando cobras el cheque” .

Beatriz Eugenia