Una forma de vislumbrar la mente del artista, así como su práctica, es su paleta, una herramienta que ha existido durante siglos. Fue creada específicamente para y por los pintores y sin embargo cada vez se encuentra menos en los estudios de pintura.

En la actualidad suele ser reemplazada por planchas de metal o de cristal, platos de plástico, blocks desechables de papel especial para sostener la pintura al óleo y cajas de plástico con esponjas y papeles desechables capaces de mantener la pintura acrílica fresca por largo tiempo, entre otros. La paleta en su concepción original es una plancha generalmente de madera con forma de riñón o forma rectangular. Sirve para ordenar los colores a lo largo de sus bordes, facilitando las mezclas cromáticas en su zona interna. La paleta tiene un orificio donde introducir el dedo pulgar para sostenerla dejándola descansar en el antebrazo. La mano que sostiene la paleta puede sujetar a la vez los pinceles que estamos usando gracias a un entrante en el contorno de la misma. El método de configuración de la paleta tiene una historia importante y su desarrollo es relativamente fácil de rastrear en imágenes de artistas en el trabajo.

No hay una evidencia clara sobre el uso de la paleta en la antigüedad o en la Edad Media. La mayoría de las representaciones de pintores medievales trabajando muestran pigmentos en conchas poco profundas o pequeños platos a menudo con una amplia gama de colores.

Las primeras representaciones de paletas están en manos de mujeres pintoras como las que se muestran en el libro de Mujeres Famosas de Boccaccio de alrededor de 1400. Es imposible determinar qué medio estaban usando, pero la paleta en estas imágenes sugiere un medio de aceite.La descripción más temprana sobre la paleta la podemos encontrar en los relatos de los duques de Borgoña a fines de la década de 1460. El relato las describe como "platos planos de madera para que los artistas pongan colores de aceite y los sostengan en la mano". Durante el siglo XV hay pocas referencias a las paletas en la literatura y las representaciones ya sea en pintura o en grabado son igualmente pocas. Todas las representaciones de paletas en los años 1500 fueron de artistas del norte de Europa.

A lo largo del siglo XVI, las paletas representadas en grabados y en pinturas de artistas eran pequeñas y tenían pocos colores. No hay indicios que los artistas mezclaran sus colores en la paleta. Los colores tampoco seguían una disposición particular. Eran realmente platos planos para sostener la pintura.

Cennino Cennini, autor del famoso manual de pintura del siglo XV, proporciona una pista de por qué vemos pequeñas paletas con pocos colores representados en estas fotos de artistas en acción. En su tratado, él instruye cómo preparar tres tonos para pintar la piel, con la adición de rojo para agregar toques en las mejillas y los labios. Es obvio por las descripciones de Cennini que él instruye la configuración de una paleta de colores locales. En otras palabras, una paleta de colores para pintar un pasaje específico, como piel, cortinaje, ropa o fondo. Aunque Cennini estaba describiendo la preparación de los colores al temple, es lógico pensar que los artistas que empleaban el medio de aceite relativamente nuevo de la época usaran los mismos métodos para preparar los colores y por ende utilizaran las mismas herramientas. Esto es exactamente lo que encontramos en los retratos de artistas de los siglos XV y XVI. Los siglos posteriores nos muestran retratos de artistas con paletas de gran tamaño permitiendo el colocar una gran cantidad de colores y tener espacio para las mezclas de los mismos.

Aunque existe cierta lógica para colocar los colores en la paleta siguiendo un orden acorde a la teoría del color, en su orden natural en el espectro lumínico, la realidad nos muestra que cada artista coloca los colores de una forma personal y particular a las imágenes que está plasmando.

La paleta cuenta una historia y como menciona Andrew Webster (revista Fine Art Today), es práctica, pero a su vez es íntima, adquiriendo capas de pintura y recuerdos, reflejando la intención y la ejecución del pintor, almacenando los fantasmas de pinturas que desde hace mucho han abandonado su estudio. La paleta es el punto de origen desde el cual las ideas se hacen realidad y la pintura se transforma en un reflejo de la experiencia humana.

Cualquiera que sea la forma y tamaño que tome la superficie o el sustrato, todo comienza cuando el pincel se encuentra con la paleta.

Beatriz Eugenia