Pintora de la esencia humana

Beatriz Eugenia

Espiritual o romántica a veces es crítica, denunciante e irónica.

Por José Antonio Ruiz Estrada

Fotografía Mario Torres

 

Temas muy relevantes para la esencia y la sustancia del ser humano ocupan el pensamiento y el espíritu de Beatriz Eugenia, quien no tiene barreras para plasmar en sus lienzos lo mismo una, que dos, que múltiples sinopsis del vértigo que envuelve a nuestro mundo globalizado, que una remembranza, a veces nostálgica, retrospección del romanticismo de la primer mitad del siglo XX, o la descarada actitud de las sociedades de las postrimerías del siglo pasado y el inicio del XXI, carentes, casi, de razón de ser, a causa, precisamente, de la confusión en que cayeron cuando el extenso mundo se convirtió en aldea global con cataratas de información pero apenas pequeñas dosis de comunicación, sin hacer, siquiera, intentos por entender el fenómeno.

Influida por el realismo mágico del pintor belga René François Ghislain Magritte (1898-1967) llevó a cabo su colección Una Mirada a la Globalización (2005-2010) dejándose llevar por las ideas de Magritte, quien con sus "ingeniosas y provocativas imágenes, pretendía cambiar la percepción precondicionada de la realidad y forzar al observador a hacerse hipersensitivo a su entorno", sólo que ella sobre un aspecto, un fenómeno brutal que ha menguado, precisamente, la sensibilidad de las sociedades del mundo, especialmente la nuestra: la globalización.

Beatriz, le pregunto, a usted si le preocupa mucho esta gran revolución (a veces revolufia o la bola) en la que se olvidan los valores, herencia, orígenes, identidades y creo que a eso se refiere usted cuando destaca en esta serie el tiempo y el pensamiento representados con el tablero de ajedrez y el reloj de arena, así como dos mundos el que se destruirá y el renovado. ¿Cómo explica usted este ciclo? "Justamente yo soy de esa opinión. Siento que, con todo, los medios de comunicación han hecho que recibamos cataratas de información, de todos lados, que antes tardaban mucho, ahora la tenemos en segundos. De China, India, de Australia, la Patagonia (la Aldea Global de Herbert Marshall McLuhan)

"Sí, cataratas de información pero ninguna depurada ni jerarquizada, y menos interpretada o evaluada. antes cada pueblo tenía su propia identidad, y la gente se comportaba distinto, de acuerdo a sus raíces, a la cultura que traía, ahora parecen iguales.

"Hoy recibimos todo y es un bombardeo de información que, justamente, yo siento eso, que la gente se pierde, y la gente pierde su esencia, sus valores importantes, su sustancia. Y se empieza a perder con un serie de cosas banales, por ejemplo todos los medios nos dicen: 'si no eres bella de esta forma, no serás exitosa'. Entonces, todos procuramos seguir esa fórmula. Esta situación va muy en línea con mi temática de las máscaras, esa es mi línea de pensamiento.

En esta serie denuncio, critico -lúdicamente-, me dice la Maestra Beatriz Eugenia, las actitudes humanas, los valores y las modas, profundamente integradas en el comportamiento humano del siglo XXI. Las obsesiones por la belleza, el incremento en la discordia entre los pueblos, el engaño de las apariencias, el descuido del medio ambiente, la contaminación, el daño material, psicológico y económico que se hace mediante el irrespetuoso graffiti, los adelantos tecnológicos y científicos, la uniformidad de la vestimenta, entre otros".

Así surge, en los lienzos de Beatriz Eugenia, la denuncia severa, pero con un irremediable toque de buen humor ante tal realidad.

Esa denuncia, hecha debido al malestar que le provoca el fenómeno, se extiende en una producción de 17 acrílicos -los primeros 15 en formato de 70x60 cm. y los 2 últimos de 100x120 cm.- que ilustran las consecuencias de la globalidad.

Los títulos llaman la atención porque hablan por sí mismos: La Manzana de la Discordia; Calentamiento Global: Espejito, Espejito... Las Apariencias Engañan; Pérdida de la Dimensión; Desintegración Familiar; Tabledance (genial ilustración: en un plano inferior una manzana sin cáscara, cual "ombliguera" juvenil se contonea en el "tubo" y en el plano superior la misma manzana completamente sin cáscara saliendo del escenario); Para la Más Bella (alegoría de la mercadotecnia cosmética equivalente al "si no te embelleces, no serás exitosa"); Homenaje a Newton.

Le siguen Globalifobia; Atrapado en la Tecnología; Anarquía (un muro destruido con graffiti); Pérdida de Identidad; Evitando lo Inevitable; Necesidades Innecesarias; Y al Final... Polvo Eres; 2012 Ocaso de una Era y 2012 Nacimiento de una Era.

¿Cómo pensó en esta serie? "Empecé a observar como estamos inmersos en la gobalización... entonces, estaba yo ahí medio inventando cosas y decía yo: a mi me gustaría plasmar en una serie de lienzos, justamente los comportamientos, valores y modas que yo veo ya muy puestos en el siglo XXI, que han venido con la globalización... muchos provienen con parte de la humanidad, pero gran parte son producto de la globalización.

"Esta serie danzó por varios lugares museísticos del país, cosa que me gustó mucho porque tuve oportunidad de ver todo tipo de gente y ¡padrísimo! Porque veía yo las reacciones, lo que cada una de las obras causaba a cada quien.

"Y me gusta porque en unos puedo ser bastante dulce, en otros bastante irónica, pero esa es la línea que me gusta hacer de vez en cuando. Claro, no puede uno pasarse la vida denunciando a la gente y a uno mismo, por ello desato mi parte romántica después de ser política-irónica-lúdica."

VERSATILIDAD

Descubrir la versatilidad de Beatriz Eugenia es un regalo, por la forma que con su voz, sus ojos, su rostro, sus manos y brazos expresa. Rememora su formación como ser humano que "¡bendito Dios!" le dieron sus padres estructurados, disciplinados, ordenados, amorosos. Debido a ello, Beatriz y sus hermanos fueron ejemplares en la escuela -desde primaria hasta profesional, dice riendo sin inhibición alguna: "Yo fui la clásica niña de diez, la que salía en todas las obras que se montaban en la escuela. Todos estudiamos artes, música, piano, aunque yo era pésima.

Al los 16 años inicié mis estudios de pintura, pero a los 18 la dejé para estudiar Ingeniería Industrial, trabajé como tal varios años, aunque me metí en el mundo de las finanzas yo trabajaba donde se procesaban los créditos, los papelitos y los cheques... disfrutaba mucho mi trabajo, sin embargo, tenía una gran inquietud por la pintura y, precisamente dejé de pintar a los 18 años pero a los 36 regresé con mis grafitos y una cartulina al Centro de Arte Mexicano preguntando: ¡¿Quién me enseña a pintar?! Tenía que hacerlo, era justamente un pendiente que había dejado por tener que cumplir con todas estas cosas estucturadas y mis responsabilidades", me dijo Beatriz Eugenia con un risueño brillo en sus ojos, cual si estuvera viviendo el momento.

Debido a esta formación dada por sus padres, Beatriz Eugenia observa todo cuanto ocurre en su entorno y lo que no le gusta o comprueba que es nefasto para la sociedad, lo denuncia severamente pero sin abandonar su talento lúdico, no le carga la culpa a individualidades, porque son o somos muchos los que permitimos tales aberraciones ocurran.

Hace poco le pidieron a Beatriz Eugenia su aportación a plasmar la celebración del Bicentenario del inicio de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana. Ella pintó una fracción de la bandera mexicana superpuesta a una estadounidense. Salvo que en el extremo del verde está rasgada, rota en ángulo de 90º, dejando mayor espacio al lucimiento a la de las barras y las estrellas.

Veo el cuadro y me pregunta; "¿Somos independientes política, económicamente, ya no tenemos la situación que teníamos antes de la independencia? Pero acá, nos tienen con el zapato en el cuello... Sí, tengo dramáticamente dos líneas distintas, una parte de mi se vuelve irónica".

La pintura es para usted una necesidad ¿como logra hacerla y al mismo tiempo cumplir con la responsabilidad familiar?: "La pintura es lo que más me apasiona en la vida. Bueno, a mí de la pintura me habla y creo que me brillan los ojitos, me transformo, para mi es, verdameramente, una pasión. Y mi familia lo sabe y me da un apoyo bárbaro, de mis hijos Patricio  de 19 años y Eugenia de 16, y de mi marido.

Esa pasión se muestra cuando, dice Beatriz Eugenia, surge su parte romántica. lo compruebo al disfurtar dos cuadros de su serie Historia de Viento: bellos rostros y manos, miradas, aves, veleros, cartas recibidas por el viejo sistema postal, leídas con nostalgía: "Sí, esta es mi parte romántica en cuya introducción escribí: "Vientos suaves, vientos cálidos, vientos fríos, vientos tempestuosos, vientos funestos, vientos de los cuatro puntos cardinales. Todas, las culturas tienen historias sobre dioses y diosas responsables de los vientos y de las vicisitudes que el hombre soporta a causa de ellos. A favor o en contra del ser humano, estas imagenes cuentan historias de viento.

Así me dice y yo observo complacido las obras plasmadas en diversas técnicas:

Las Palabras se las Lleva el Viento;Buenas Nuevas; Madre Naturaleza; Viento en Popa; Soplo de Vida; Se lo Levó el Viento; Efectivamente, todas ellas cuentan una historia, el pasado revivido, remembrado o nostálgico.

¡Ah! Pero aún nos descubre "otra parte" de ella, la que descubrió cómo mujeres y hombres desde el pasado más remoto hasta la fecha, ocultan se verdadero yo con máscaras circunstanciadas: "ahora soy mamá, ahora tengo una entrevista con el reportero de la Revista Personae y tengo que poner mi mejor cara. ¿Cierto? Pero, tal vez, soy una persona insegura y tengo que aparentar gran seguridad. Eso nos pasa a todos. No importa el rol que desempeñemos cada día. Tenemos que ponernos una máscara. Y tal vez, llega uno a su casa por la noche y la alegoría es que se quita uno esa máscara y vuelve a ser uno mismo.

¿Como surge esta idea? "Pensando en eso me permitió hacer todo muy divertido, porque me basé en un carnaval venciano -los venecianos son estrafalarios con sus disfraces- pude trabajar la serie con un monton de texturas y de papeles, no solamente de dibujo sino una serie de técnicas que a la gente le agrado mucho verlas. Me empezaron a decir ´Beatriz es la pintora de arlequines´.

Enseguida  muestra el prólogo de su catálogo referente a su serie Baile de Máscaras, cuyas imágenes vuelven a llevarnos al pasado, ahora a la época medieval, pero curiosamente nos atraen, nos atrapan sólo por el placer de verlos y son sentimos dentro de la escena de esta maravillosa comedia del siglo XVI. Todo, excepto dos, los cuadros fueron vendidos. Los titúlos de los cuadros vistos en el catálogo son: Farsa; Yo Gano: Fuera Máscaras: El Descanso del Impostor; Identidad Clandestina, Este Cree que es el Rey; Ensueño; Solfa, Coma; Solfa II, Natura; Sirena; Ensueño II y El Poder Tras el Trono.

En sintésis, la maestra Beatriz Eugenia, plena de satisfacciones en todos los órdenes, logró metas que algún día dejó pendientes y su vida se enriqueció cuando su familia la apoya a seguir con su carrera de creadora de arte.

La serie Mirada a la Gobalización, fue expuesta en la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles; en el Instituto Potosino de Bellas Artes; en el Museo de San Pedro de Puebla y la Casa de la Cultura de Puebla. Con tal asiduidad expuso Un Vistazo a la Historia de la Pintura Occidental; Planeta Desechable; fue expuesta en el Estado de Israel con sedes en Ashkelon, Eshkol, TelAviv y en México, en el Instituto Cultural de México Israel, A.C.; 22 Visiones del Bicentenario, entre muchas exposiciones individuales y colectivas más.

Ahora Beatriz Eugenia ha hecho un gran equipo con un matrimonio excepcional propietarios de Ismos Galeria de Arte, Ana Paula Benítez y Eduardo Ravelo, actualmente domiciliados en Avenida San Jerónimo 915 Primer piso, en la colonia San Jerónimo Lídice, delegación Magdalena Contreras, cuyo telefóno es el 55 4751 4115.

Esta cuestión tan sencilla completamente la vida de la artista quien está feliz por dos cosas y por ello da gracias a Dios: "tuve un marido que me pudo becar para que yo pudiera trabajar en el taller y, segundo, por haber satisfecho la necesidad de sacar del cajón mis sueños antes de que vuelvan viejos y huelan a humedad´.